El automasaje

El automasaje

a tensión a la que continuamente estamos sometidos hace que se ralentice o se estanque la circulación del Ki y de la sangre, y de mantenerse esta situación, puede producirnos trastornos energéticos y físicos en nuestro organismo.

El automasaje es una técnica para incrementar la circulación de la sangre y de la energía o Ki en tus cuerpos físico y sutil, tranquilizando la mente y relajando el cuerpo físico.
Con la fatiga diaria se van acumulando ácido láctico y toxinas en nuestros músculos y órganos, bloqueando el libre flujo de la energía; el automasaje es una práctica que nos ayuda a eliminar los desechos acumulados en nuestros tejidos.

El origen de nuestros estados de decaimiento, bajo tono vital y muchas dolencias y enfermedades es una deficiente circulación de energía en el tejido conjuntivo porque tiene una estructura molecular cristalina con propiedades bioeléctricas que conecta entre sí a todas las células del organismo y cubre todos los órganos, músculos y huesos; para su buen funcionamiento debe conservarse húmedo, elástico, activo y energetizado.

En cualquier sistema, con el estancamiento y la inmovilidad comienzan la cesación de funciones, la degeneración y la putrefacción, circunstancias que se atenúan con el automasaje porque pone en circulación los líquidos, humores y fluidos materiales e inmateriales que transportan la energía por nuestros cuerpos físicos y sutiles: la sangre y la linfa que reparten la energía a los órganos y sistemas de nuestro cuerpo físico y las corrientes energéticas que lo hacen a través de los meridianos y nadis, de forma que las células son movidas, cncrgetizadas y lavadas por estos fluidos en movimiento a través del automasaje.

Practicándolo con frecuencia, conjuntamente con el autotratamiento Reiki, constituyen una autoterapia preventiva de las dolencias y enfermedades contribuyendo a retrasar el envejecimiento del organismo al mantener una fluida circulación sanguínea y energética en nuestro cuerpo.

Con la práctica del automasaje adquirimos una especial sensibilidad hacia la percepción del Ki en nuestro cuerpo, pudiendo anticipar futuros problemas detectando con anterioridad las alteraciones energéticas en nuestro organismo.

Prática del Automasaje

Lo podemos practicar a cualquier hora y en cualquier postura, aunque resulta más efectivo si lo combinamos con la meditación y la consciencia plena de lo que estamos haciendo.

Comenzamos sentados en la posición de meditación con las manos en la zona del hará descansando la izquierda sobre la derecha.
Realizamos unas respiraciones abdominales centrando nuestra atención en el tan-tien.
Adoptamos la posición Hui Yin y ponemos la lengua en contacto con el paladar; al realizar unas órbitas microcósmicas notamos cómo con cada inspiración la energía asciende por el du-mai desde el Hui Yin hasta la cabeza y al espirar, desciende por el ren-mai, de nuevo hasta el Hui Yin, donde comienza a ascender con la siguiente inspiración. Al principio notaremos cómo recorre el circuito un punto y cuando lo percibamos claramente se transformará en una bola energética de luz, que nos produce un cosquilleo al circular. Debemos sentir claramente dónde está en cada momento.

1 – Apertura de ¡os chakras de ¡as manos; para abrir los puntos Lao-gong de las manos, las colocamos una hacia abajo y otra hacia arriba y las abrimos y cerramos veinie veces.
Luego cambiamos y lo repelimos otras veinte veces.
Ahora sentimos claramente la energía en nuestras palmas.

Para facilitar la circulación del Ki también podemos frotar las manos por ambas caras hasta que se calienten.

2. Cabello: comenzamos masajeando el cuero cabelludo con los dedos de ambas manos en todas las direcciones. Movemos la piel alrededor del cráneo y acabamos con sucesivas pasadas hacia atrás.

3. Frente: frotamos las manos y masajeamos alternativamente la frente de izquierda a derecha diez veces y de derecha a izquierda otras diez veces.

4. Sienes: con los dedos corazón e índice masajeamos las sienes en el sentido de las agujas del reloj unas veinte veces.

5. Ojos: frotamos con las manos, colocando el dedo corazón de cada mano encima del ojo correspondiente y el anular debajo, el índice encima de las cejas y el meñique en la bolsa de los ojos, masajeando horizontalmente quince veces desde los lados hacia el centro, juntando los dedos en el entrecejo.

Ahora presionamos diez veces en los puntos siguientes: las cejas en sus extremos y en su punto medio, los ojos en los extremos, en el centro y debajo.

6. Orejas: frotamos las manos y masajeamos con los dedos junios cada oreja, primero de delante hacia atrás diez veces, después de arriba a abajo otras diez veces y finalmente, con los dedos índice y pulgar, frotamos circularmente los lóbulos de ambas orejas. Presionamos los puntos situados detrás y debajo de las orejas diez veces.

7. Nuca: colocamos las manos abiertas detrás de la cabeza y con ambos pulgares localizamos los dos puntos de la tranquilidad y los masajeamos primero circularmente y después veinte veces, presionándolos. Ahora tapamos ambas orejas y, apoyando el dedo índice de cada mano encima del dedo corazón, percutimos treinta veces en estos puntos con los dedos índices, sintiendo cómo resuenan los golpes dentro de nuestra cabeza.

8. Natic frotamos las manos, las colocamos abiertas con los índices y los pulgares juntos y masajeamos los lados y el puente de la nariz de arriba abajo y de abajo a arriba veinte veces. Después presionamos diez veces los puntos a los lados de la nariz.

9. Boca: con las manos abiertas y una encima de la otra con el dedo índice de la mano derecha masajeamos horizontalmente el labio superior y con el dedo índice de la mano izquierda el labio inferior. Presionamos el punto situado encima y debajo de los labios diez veces.

Movemos la lengua dentro de la boca treinta veces, masajeando las encías; esto provocará una gran secreción de saliva; nos enjuagamos con ella, adoptamos la posición Hui Yin, colocamos la lengua en contacto con el paladar, retenemos la respiración, bajamos el mentón y tragamos la saliva en tres veces siguiéndola en su recorrido hasta el estómago.

La saliva es un fluido que concentra mucha energía, y si realizamos el automasaje después de los ejercicios energéticos percibiremos claramente cómo está cargada de Ki, produciendo calor al tragarla y concentrándose la energía en el tan-lien. Poco a poco, la saliva se irá haciendo más dulce y más agradable de iragar convirliéndose en un precioso alimento energético.

10. Cuello: masajeamos el cuello igual que la frente y después de arriba hacia abaj.

11. Hombros y pecho: frotamos las manos, las colocamos cruzadas sobre el pecho y masajeames desde los hombros hasta debajo de los pectorales.

12. Timo: con los dedos índice, corazón y pulgar juntos percutimos veinte veces el timo.

13. Costados: con los puños cerrados colocamos las manos cruzadas una en el costado y la otra el pectoral y damos diez golpes suaves con las dos manos a la vez; después cambiamos de costado y repetimos.

14. Ríñones: frotamos las manos y con los puños cerrados masajeamos circularmcnte con los pulgares en la zona de los ríñones veinte veces.
Después presionamos diez veces en el punto central entre los ríñones.

15. Estómago: percutimos veinte veces en toda la zona abdominal con los puños cerrados.

16. Brazos: con la mano izquierda masajeamos el brazo derecho, primero desde el pulgar hacia el hombro subiendo por la parle exlerioi y bajando por la interior hasta el dedo meñique diez veces. Luego lo hacemos sobre el otre brazo.

17. Piernas: masajeamos con las manos abiertas, bajando por detrás, desde las nalgas hasta los talones y subiendo por el interior de las piernas.

Automasaje energético

automasaje energético

automasaje energético 2Para finalçizar, visualizarmos cómo la energiageneralda la concentramos en el tan-tien como una espera de un color dorado.

Originally posted 2014-05-19 13:49:33.

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