El despertar mediante la oración, la meditación y el Reiki

El despertar mediante la oración, la meditación y el Reiki

Con la meditación, la oración y el Reiki vamos adquiriendo la sensación de que nuestra conciencia se disuelve en lo divino y percibimos cada vez más fácilmente el estado de Unidad, comprendiendo que todo osla dentro de nosotros y que ya poseemos todo lo que necesitamos.

Imponer el espíritu sobre el ego. Cuando la mente supera el ego y la individualidad y te conectas con lo divino superando la sensación y las barreras del tiempo y del espacio, cuando estás conectado con la esencia del Todo en el Amor, es cuando has sintonizado y fluyes con el ritmo del Universo, y en esos instantes y momentos de oro has entrado en un despertar o samadhi que es una capacidad de maravillarse por todo y de disfrutar y gozar con todo.

Entre estos despertares tuyos y los de los Maestros solamente hay una diferencia, la duración, de forma que cuanto más evolucionado estás, el tiempo deja de limitarte y de angustiarte, pero la intensidad es la misma: conectar con el Amor en una Conciencia que no tiene fin, en la que todo es vivido con plenitud.

Esta capacidad de conectar la perdemos con la educación, la sociedad, los dogmas, la competición, el deseo, la envidia, el deseo material e intelectual, etcétera, de forma que imaginamos paraísos e infiernos fuera de nosotros sin recordar que la esencia divina está dentro de nosotros y que colocar el paraíso fuera del YO es abrir las puertas al sufrimiento y a la insatisfacción.
Por ello, algunas sectas y confesiones religiosas con sus dogmas, especulaciones, prohibiciones y normas impuestas colocan lo divir fuera del hombre para alejarle de su esencia divina, utilizando la culpabilidad, el temor y la obediencia que originan sentimientos de alienamiento y separación, para que todo encaje y poder ejercer el control colmando la sed de conexión del ser humano.

El despertar
La importancia de tener una conciencia permanente de nuestra esencia divina.

Por esta razón la primera meta debe ser tomar conciencia de nuestra esencia divina, interiorizar esa realidad y dejar que esa conciencia invada nuestra vida para acercarnos a la experiencia continua de lo divino, recordando esa capacidad de maravillarnos por todo que vemos en los niños, su confianza absoluta en sí mismos, su apertura al mundo y su energía ilimitada que todavía conservamos en nuestro niño interior.

Lo externo no nos satisface. La fuente mayor de satisfacción está dentro de nosotros y se proyecta cuando salpicamos a los demás con nuestro amor y nuestra alegría.

Por ello, si situamos nuestra fuente de satisfacción en factores externos a nosotros pronto dejaremos de estar satisfechos porque no los podemos controlar.

 

El deseo de las cosas externas nos produce preocupación porque tenemos la creencia de que el disfrute de esos deseos nos va a satisfacer, pero cuanto más tenemos más deseamos y por ello el deseo continuo de placeres materiales y el ansia de la posesión nos provoca insatisfacción porque son cosas exteriores a nosotros que escapan de nuestro control.

Generalmente, en nuestra vida cotidiana nos olvidamos de quienes somos y concentramos nuestra energía física y mental en los placeres o en las cosas materiales que están fuera de nosotros, olvidándonos de cultivarnos, cuidarnos y mimarnos a nosotros mismos y de darnos las satisfacciones verdaderas que sola-
mente conseguiremos orientándonos hacia nuestro interior.

El Maestro está en nuestro interior. Tenemos que ser conscientes de que el Maestro está en nosotros y que la excesiva devoción hacia un maestro exterior nos hace perder el contacto con nuestro Maestro interior y retroceder en nuestra espiritualidad y en nuestro camino de evolución.

La única misión de un Maestro es mostrarnos un camino abriéndonos su corazón para que podamos llegar al nuestro.

La oración, la meditación y el Rciki nos abren el camino hacia el Amor que es una vibración sanadora, y nos hacen sentirnos seres conectados, completos, plenos, integrados porque estamos abiertos y en contacto permanente con la Energía Universal que fluye libremente a través de nosotros cuando actuamos como canal o transmisor.

También intensifican nuestro sentimiento de Unidad porque nos sentimos íntimamente ligados al receptor, a los guías, al Universo y al Creador y con cada canalización aumenta nuestra sensación de pertenencia como parte estructural de un Todo que necesitamos y que nos necesita, a la vez que mantenemos nuestra individualidad como entidades dadoras y receptoras de amor.

Aquel que en este mundo, antes de libarse del cuerpo, puede resistir los impulsos del deseo y de la pasión, alcabza la unión espiritual y vive dicho.

El hombre que encuentra la satisfacción, el deleite y también la Luz en su interior, es un yogui [ser evolucinado] que, unificado con Brahaman [dios], logra en Él su bienestar supremo.

Bhagavad Gita

 

Originally posted 2014-05-16 14:26:51.

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