Meditación de Maestría Reiki

Meditación de Maestría Reiki

Me conciencio de que en esta meditación voy a ir al Templo de los Maestros, que es el hogar de todos los seres que han sido, son y serán canales
Reiki.
Este santuario existe en una dimensión vibracional de una frecuencia más elevada de las que podemos percibir por nuestros sentidos, pero podemos acudir a él, relajándonos y entrando en un estado alfa para poder invocar a los guías, pidiéndoles que acudan en mi ayuda y me conduzcan al Templo de los Maestros.
Me visualizo sentado en la playa de la Isla de la Sanación junto con mi guía (meditación de Reiki Uno), disfrutando de la luz, de los olores, de la suave brisa que me acaricia y de la armonía de los sonidos de la naturaleza.
Estoy alegre porque siento que me ha llegado el momento de seguir avanzando en mi camino de evolución hacia la Luz y el Amor, y mi guía me impulsa dulcemente a levantarme y a ponerme en marcha.
Comienzo a caminar por la cálida arena de la playa sintiendo cómo se desliza entre mis pies y un poco más allá distingo una ladera cubierta por una hierba olorosa y fresca de un verde brillante; comienzo a ascenderla etéreamente, sin esfuerzo, como guiado por una fuerza que me eleva venciendo a la gravedad, y así voy avanzando entre jardines naturales que guardan una armonía perfecta.

 

Me aproximo a la entrada y siento como si ya hubiera estado antes allí.
En la puerta me recibe un ser de luz, me saluda con alecto y amor, invitándome a pasar y me guía tomando mi mano.
Sin esfuerzo, llego a la cima desde la que se distingue todo el horizonte y en ella se levanta majestuoso el Templo de los Maestros.
A su alrededor el aire que respiro es más puro, como si tuviera más oxígeno.
Contemplo sus paredes doradas de luz y torres y cúpulas, que se alzan acariciandt fe cielo azul.

 

 

Atravesamos unos jardines en los que las plantas y las flores me ofrecen sus aromas y colores sanadores, sintiendo cómo al absorberlos
se funden en la esencia de cada una de mis células.
En un extremo del jardín veo un túnel de luz violeta y el guía me indica mentalmente que debo entrar yo solo, impulsándome con suavidad hacia su entrada en la que puedo ver con letras luminosas que se trata del Túnel de la Armonía.

Nada mas entrar compruebo con sorpresa que este túnel solamente se puede atravesar desplazándole hacia airas.
Según voy avanzando hacia atrás van apareciendo las situaciones de mi vida que me han creado conflictos emocionales que he guardado sin resolverlos satisfactoriamente para mi Yo Superior, y también las personas con las que no he sintonizado y con las que he tenido unas relaciones difíciles.
A mitad del túnel llego a una gran cámara circular abovedada e iluminada con una luz violeta y amarilla, en la que se escucha una música armoniosa y suave; me detengo en el centro y me encuentro rodeado de todas estas situaciones y personas que se muestran ante mí de forma pasiva como si estuvieran esperancio algo ele mi.
Comprendo que únicamente quieren restablecer la armonía y al extender mis manos para transmitirle mi amor, mi entrega y la energía
Reiki, siento cómo baja un gran chorro de luz dorada que atraviesa mi cabeza y sale por el chakra del corazón y por las palmas de las manos, y,
dirigiéndose hacia cada una de estas situaciones y personas, las envuelve rodeándolas con su luz dorada; entonces se despiertan y se van abriendo hacia mí tendiéndome sus manos, hasta que siento cómo la armonía y el amor van sanando cada una de estas situaciones y personas.
Ahora continúo por el túnel, comprobando que ya avanzo de frente y con una cálida sensación en mi interior.
Al final del túnel me está esperando otro ser de luz que me tiende su mano y me conduce por el Templo.

 

Avanzamos por varias salas en las que también hay seres de luz que me van recibiendo con cariño y alegría volviéndose a mi paso.
Llegamos al Patio de la Depuración, que es una especie de patio circular con una nube transparente encima de la que desciende un chorro de luz dorada con todos los colores del arco iris; me introduzco dentro de ella y siento cómo todo mi cuerpo se inunda con su luz sanadora, notando cómo mis células reciben esa luz y ese color, aumentando su vibración las partículas elementales que las forman y liberándose cualquier bloqueo energético que pudiera quedar en ellas.
Ahora los colores del arco iris se funden en un cálido color dorado que me inunda y que va cambiando de color. Primero recibo una ducha de luz sanadora verde suave, luego rosa violeta y finalmente blanca, que limpian energetizan mis chakras y mi aura.

 

Ahora me siento renovado, puro, limpio y fresco como la luz del sol al amanecer.

 

 

Sigo avanzando solo y llego a una gran Sala Central, donde se encuentran reunidos un número indeterminado de seres de luz que parece que están celebrando una fiesta, y al verme entrar, ríen y aplauden mi llegada pronunciando mi nombre, cantando a la vez dulces y suaves melodías.
Ahora comprendo que la fiesta es en mi hoñor. Veo cómo uno de ellos se separa del resto, se me acerca lentamente abriendo sus alas de luz y me rodea con ellas acogiéndome como parte del grupo y disfruto de esta paz sanadora que me llega hasta cada una de mis células.
Ahora este ser me entrega un Símbolo Sagrado y me dice que desde este momento he quedado convertido en un Maestro Reiki y que mi misión
es abrir mi corazón al amor y mostrar a los demás el camino de su propia sanación.

 

sd

 

 

Originally posted 2014-05-23 10:50:09.

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