Mi símbolo

Mi símbolo

La cruz y el círculo

En la meditación de mi grado de Maestría, dentro del Templo de los Maestros, uno de mis guías, que era un ser alegre y amoroso de luz dorada, me entregó un símbolo, que consiste en una cruz dorada con un círculo a su alrededor.

Es un símbolo muy antiguo que fue utilizado por muchas culturas antes de Cristo, y que luego, en su variante de cruz latina, fue adoptada por el cristianismo y el catolicismo.

La cruz es un símbolo que tiene tíos movimientos, horizontal y vertical, con un punto central que representa el presente, en el que se funden el pasado (línea izquierda), el futuro (línea derecha), lo celeste (línea vertical superior) y lo terrenal (línea vertical inferior).
La línea vertical de izquierda a derecha simboliza la línea del tiempo lineal terrestre, que va desde el nacimiento hasta la muerte; es también el registro akáshico, donde están grabados todos los acontecimientos, pensamientos, emociones y acciones de nuestra vida.

La línea verlical simboliza otra dimensión diferente a la terrestre, representando al hombre entre el cielo y la tierra.
La cruz en la Tierra también indica los cuatro puntos cardinales, indicándonos que tenemos la capacidad de viajar en el tiempo; hacia la izquierda, que representa el pasado; hacia la derecha, que es el futuro; hacia arriba, para conectar con el mundo espiritual, y hacia abajo, para fundirnos con la madre Tierra.

Desde el punto de vista energético, este símbolo representa la estructura energética del hombre, que básicamente es una cruz de luz, rodeada por el aura, que es una esfera de energía dorada, y representada por el círculo; el centro se corresponde con el chakra del corazón, que representa el Amor, una vibración de frecuencia muy elevada y componente esencial de la Energía Universal que nos nutre y nos mantiene.

El tramo vertical simboliza que hay un camino de unión con el mundo espiritual en el que están nuestros guías y los seres angelicales que Dios nos ha asignado en esta vida.
En esta estructura, nosotros siempre estamos en el centro, que representa el presente, el aquí y ahora, resultado de nuestras acciones y
pensamientos pasados y a la vez el punto de partida para configurar nuestro futuro, que a su vez dependerá de nuestras acciones y pensamientos actuales.

El Reiki es una herramienta que nos ha sido concedida para ayudarnos en nuestro camino evolutivo, otorgándonos la posibilidad de sanar el pasado, vivir el presente con armonía y configurar el futuro.

El círculo que rodea a la cruz es el origen de todo, y simboliza, a la vez, la totalidad y la vacuidad, de las que surgen el yin y el yang, en  movimiento  e interacción eterna.
El círculo también representa el éter o akasha, que es la sustancia original y primaria de la creación, la cual contiene el Prana y la Energía Universal o Ki, que se transmite con el Reiki, a través del éter, utilizando la voluntad y la mente.
El centro es también una encrucijada y un punto de equilibrio que simboliza nuestro libre albedrío, recordándonos que tenemos el poder de sanar el pasado, de influir en nuestro luturo y de conectar con las dimensiones espirituales, sin olvidar que estamos sujetos a las ataduras de la gravedad terrestre que tiran de nosotros hacia abajo con los hilos de las pasiones, los deseos humanos y las cosas materiales.

La cruz inscrita en un círculo perfecto refleja lo esencial y trascendente de nuestra esencia física, mental, espiritual y energética, y representa el hombre en equilibrio y en armonía con el cosmos.

La cruz inscrita en un círculo representa una rueda con cuatro radios, que los hindúes relacionan con el samsara o rueda de nuestras existencias, la cual encierra los ciclos de nuestras existencias, en la que permaneceremos atrapados por los deseos, las pasiones y el apego a las cosas materiales hasta que, avanzando en nuestro camino de evolución, lleguemos a la liberación.

Utilizando el Hon-Sha-Ze-Sho-Nen y el Sei-He-Ki podemos viajar por el tramo horizontal izquierdo hacia el pasado para sanarlo,  enviándole comprensión, aceptación y amor donde sean necesarios para minimizar situaciones pasadas no resueltas que nos lastran en el presente.
El punto central en nuestro presente, el aquí y ahora; y desde él, podemos construir nuestro futuro con seguridad y confianza, aplicando los principios Reiki, en los que se repite constantemente el mantra «Sólo por hoy», para recordarnos que en nuestro devenir diario debemos avanzar hacia una concienciación cada vez mayor y convertirnos en espectadores objetivos de nuestros propios actos, sin involucrarnos en juicios ni valoraciones subjetivas sobre la realidad.

Con nuestra mente consciente elaboramos los pensamientos que configuran nuestro futuro. En este camino, una vez que has elegido, no te reproches nada, simplemente vive el presente, agradécelo y acéptalo.
De la misma forma, nos indica que los pensamientos negativos también se convierten en realidad.

aedw

Originally posted 2014-05-19 16:32:18.

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